Dándome cuenta del ántes y del después. De ese cambio de vida. De como me cambiaste.
Con una mirada, una sonrisa, un beso.
De sentir como por fin me sentía lleno, completo; y como aquel vacio existencial, de no saber quién era ni cual era mi proposito, se cerraba al fin.
De como fuiste mi destino sin buscarte. Cómo la propia gravedad de lo que sentiamos, hacía irrefenable el querer nuestros labios, el querer estar juntos.
Cómo el día más neblino se aclara y se calma con tu sonrisa y cada gesto de tu mirada.
Certeza segura que eras tú y sólo tú lo que en mi vida faltaba, lo que lo completaba.
Cuando nos conocimos y hablamos de la felicidad; que no existía, que era suave y fugaz...pero no era así.
Me demostraste que nos equivocábamos.
Porque eres tú y sólo tú , quién me hace feliz.
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