martes, 21 de febrero de 2012

Pequeño Cuento 2º

Y aquel viajero, sin saberlo, empezó a vivir la aventura más grande de su vida. Sin saberlo ni esperarlo, encontró al amor de su vida.
El tiempo pasó, y en su rincón cada vez más la certezá se acercó. De saber lo que sentía, que no tenía cabida.
Pero sus palabras en su lengua morían ,pues ella para aquello no estaba prevenida.
Hasta que ella en un determinado momento le necesitó, y de entre sus labios un te quiero se escapo.
Aunque todo quería ser lento y moderatto, ir despacio, la fuerza entre los dos era inmensa, era natural, y no se podían resistir. Estaban hechos el uno para el otro. Y el amor floreció.
Maquiavelo viajero un sobre la entregó, lleno de ilusiones y de sueños, dónde el imperio nació. Volando más allá de la tierra la tomó, y entre nubes la durmió.
Un día, el viajero se la llevó. Muy lejos, a otro lugar, dónde pasarían cada día y cada noche, dónde la cuidaría y la amaría, y de todo la protegería.
Un lugar dónde la haría feliz, dónde serían siempre él y ella. Sólo ellos, y sólo el mundo.
Y de entre una segunda caja surgió, entre bordes plateados enfundada mano, una bella promesa. Una para toda la vida. Que siempre con ella estaría. Que siempre la querría...

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