lunes, 12 de marzo de 2012

Vida

Y pensar que aquello inimaginado,
todo aquel sueño que en noches eternas habia sido aniquilado.
De volar más allá de la soledad,
de encontrar un abrazo, u
n corazón compartido,
un rostro de ser besado
Dulce divagar,
que encontré en tu faz,
de escondida felicidad,
que me regalaste en tu inmensidad.
Tú que me enseñaste a amar
tú que me enseñaste ser amado.

A cada momento, cada día
de despertar en tu compañía,
de regalarte un beso, buenos días.
Porque siempre serás mi todo,
aquel cuento, aquel sueño,
porque eres toda mi vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario