Y el tiempo pasa, como si fuese ayer cuando te viese en la barra de aquel bar.
Como cuando me acerqué a ti disimuladamente, y poco a poco empezamos a hablar, mirando pausadamente los ojos y las sonrisas que me llamaban la atención.
Las largas horas hablando, contándonos todo. Nuestra vida, nuestros problemas, nuestras formas de ser.
Cada día sentía más. Quería ver esa sonrisa de verdad, hacerte feliz aunque no estuvieses conmigo.
Para mi, era mi forma de quererte.
Hasta que un día me tentaste y confesé. Se apoderó el pánico de mi, no sabía que hacer, ¿y si mi confesión te alejaba de mi y no podía ayudarte? Nos dijimos tiempo, nos dijimos tranquilidad. Pero era imposible.
Mis labios querían los tuyos, y los tuyos los míos. Aquella noche no pudimos resistirnos. Necesitaba sentirte, raptarte del mundo y llevarte conmigo.Llevarte a un sueño, en el que siempre te soñaba a ti.
Ha pasado poco más de un mes, y parece que llevo toda la vida contigo. Siento por ti cosas, que llevarían años y siglos sentirse.
Por eso te quiero en mi vida, y yo quiero estar en la tuya.
Por eso te di aquella llave que tanto merecías.
Por eso... te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario