en tu pecho escondido,
me enseñaste a vivir,
me descubriste el saber amar.
Navegué tiempo atrás,
sin saber a dónde marchar,
y fuiste tu la estrella
que mi alma supo iluminar.
Y cogí tu mano,
cerré tus ojos,
y te llevé a un lugar lejano.
Compartimos días y noches,
sueños e ilusiones.
Hasta llevar un cielo dorado en tu mano,
promesa de eternidad,
de hacerte mía y amarte por siempre jamás,
porque eres tú esa estrella, mi llave
a un mundo de felicidad.
16/08/2012
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