Como fuego en mis venas recordándome en él.
Quienes fuimos y nunca seremos.
Olvidados en estos tiempos.
Pero nunca olvidando quienes soñaremos.
En aquel rincón bajo la piel,
miles de recuerdos
y parte de su alma a hiel.
Oculta al mundo y a su mismo ser.
De viejos sueños y recuerdos.
Sabiendo que siempre uno mismo serán en sus anhelos
De deseos en uno volver a ser,
nuestro destino maldito,
de nuestro reencuentro fortuito
Siendo esa mitad de mi,
enterrada en lo más profundo.
Yaciendo en el Hades
recorriendo el mundo,
de un Dios a un errante vagabundo.
Por tiempo sangre maldita,
de sino marcado,
entre lágrimas fue desvencijado,
arrancado de su pecho maldita vida.
Entre el fuego devorador,
halló su fin a tanto dolor,
en la noche de un grito desgarrador
de todo lo que una vez temió.
Y pasó el tiempo,
y en dos se convirtió.
De día caminó,
y el mundo recorrió
con él ,durmiendo en su corazón,
enterrado en lo más profundo de la imaginación.
Pero de noche eran uno,
más allá de toda contemplación.
Anhelos y deseos.
Era él.Señor de los sueños.

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